Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la senadora morenista Laura Itzel Castillo será la próxima titular de la Secretaría de las Mujeres, en un movimiento que fortalece la presencia de perfiles históricos de la izquierda dentro del gabinete federal, pero que también revive cuestionamientos sobre el alcance real de la política de género del actual gobierno.
El anuncio fue realizado durante la conferencia matutina presidencial, donde Sheinbaum adelantó que la actual presidenta del Senado asumirá la dependencia una vez que concluya sus funciones legislativas al frente de la Mesa Directiva.
Mientras se concreta el relevo, la Secretaría permanecerá bajo la conducción de Ingrid Gómez, encargada del despacho tras la salida de Citlalli Hernández.
“Una vez que termine sus labores como presidenta en el Senado, Laura Itzel Castillo se va incorporar como secretaria de las Mujeres”, informó la mandataria.
La presidenta aseguró que los programas institucionales continúan operando con normalidad y destacó acciones como los Centros LIBRE, atención territorial y programas vinculados a derechos de las mujeres.
Sin embargo, el nombramiento ocurre en medio de un contexto nacional marcado por altos índices de feminicidio, desapariciones y violencia de género, así como críticas de organizaciones feministas hacia la capacidad operativa de las instituciones encargadas de atender estas problemáticas.
Laura Itzel Castillo, arquitecta egresada de la UNAM, es hija de Heberto Castillo, referente histórico de la izquierda mexicana y excandidato presidencial en 1988. Su trayectoria política está ligada a movimientos progresistas desde finales del siglo pasado y ha transitado por el PMT, PRD y Morena.
Dentro de su carrera pública ha sido delegada de Coyoacán, diputada federal, secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda durante el gobierno capitalino de Andrés Manuel López Obrador y directora de la Red de Transporte de Pasajeros de Ciudad de México.
Desde septiembre de 2025 preside el Senado de la República y es considerada una figura cercana al núcleo histórico del obradorismo.
Su eventual llegada a la Secretaría de las Mujeres también tiene una lectura política interna: Sheinbaum consolida perfiles de confianza dentro de áreas estratégicas de su administración mientras Morena redefine posiciones rumbo a los próximos procesos electorales.
La salida de Citlalli Hernández generó críticas debido a que ocurrió en medio de ajustes políticos partidistas, lo que abrió debate sobre si la dependencia ha quedado subordinada a las dinámicas internas de Morena pese al discurso del “primer gobierno feminista” del país.
Aunque el gobierno federal sostiene que la Secretaría de las Mujeres representa un avance institucional al sustituir al antiguo Inmujeres y elevar el tema al rango de secretaría de Estado, especialistas y colectivas han advertido que aún existen limitaciones presupuestales, falta de coordinación interinstitucional y rezagos en acceso a la justicia para víctimas.
Otro de los puntos que genera atención es que Laura Itzel Castillo cuenta con amplia experiencia política y legislativa, pero no con una trayectoria especializada directamente en políticas públicas de género, situación que ya comienza a generar debate en sectores académicos y feministas.
Hasta ahora, el Ejecutivo federal no ha detallado si la nueva etapa implicará cambios de estrategia, aumento presupuestal o nuevas acciones frente a problemáticas como violencia feminicida, desapariciones, cuidados, brecha salarial y protección de derechos reproductivos.
Más allá del relevo administrativo, la llegada de Laura Itzel Castillo pondrá a prueba si la Secretaría de las Mujeres logrará consolidarse como una institución con peso real en la toma de decisiones del gobierno federal o si continuará limitada por prioridades políticas y electorales de Morena.

