• 27 de junio de 2026 3:42 am
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IMSS reconoce faltantes de medicamentos y promete resolverlos en 72 horas mediante compras emergentes

PorREALIDADESMX

Jun 26, 2026

Lidia Bonilla y Rufino Aguileray Ciudad Madero

Aunque el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) asegura mantener un nivel de abasto de medicamentos cercano al 95 por ciento en Tamaulipas, el propio organismo reconoce que persisten faltantes de fármacos en algunas unidades médicas, por lo que ha reforzado un esquema de sustituciones terapéuticas y compras emergentes para evitar que los pacientes interrumpan sus tratamientos.

El delegado del IMSS en la entidad, José Luis Aranza Aguilar, informó que el Hospital Regional No. 6 «Ignacio García Téllez», de Ciudad Madero, cuenta con un protocolo institucional para responder cuando un medicamento no está disponible en farmacia.

Explicó que, en primera instancia, el médico puede prescribir un fármaco con el mismo efecto terapéutico. Si tampoco existe una alternativa disponible, el Instituto activa un procedimiento de compra emergente que, aseguró, debe resolverse en un plazo máximo de 72 horas para garantizar que el paciente reciba su tratamiento.

«El paciente no se puede ir sin su medicamento», sostuvo el funcionario al defender el mecanismo implementado por el Seguro Social para atender los faltantes que eventualmente se presentan en las unidades médicas.

Asimismo, exhortó a los derechohabientes a acudir con los módulos de Atención y Orientación al Derechohabiente cuando enfrenten problemas para surtir una receta, a fin de activar los procedimientos administrativos correspondientes.

Receta que no ha sido surtida tras tres vueltas a la farmacia del IMSS

Cabe destacar que las declaraciones del delegado ocurren en un contexto en el que usuarios continúan reportando en redes sociales las dificultades para obtener medicamentos, particularmente aquellos d)estinados a tratamientos especializados. En meses recientes, colectivos de pacientes oncológicos del propio Hospital Regional No. 6 también han advertido sobre retrasos en la entrega de fármacos y el impacto que estas interrupciones tienen en la continuidad de sus tratamientos.

Indiscutiblemente, la versión oficial contrasta con los testimonios de diversos derechohabientes consultados en el Hospital Regional No. 6, en el módulo de atención de medicina interna donde diariamente reciben las recetas para renovar, quienes sostienen que el problema no se limita al porcentaje de abasto reportado por la institución, sino al proceso que deben enfrentar cada mes para acceder a sus medicamentos, especialmente cuando se trata de fármacos de control especial.

Los pacientes relatan que, además de acudir a consulta para obtener la receta médica, deben presentarse en una oficina específica donde se expiden las recetas para medicamentos controlados. El trámite, aseguran, inicia desde las primeras horas de la mañana, pues deben registrarse alrededor de las 8:00 horas para obtener un turno. No obstante, la receta suele ser entregada hasta tres horas después.

La dificultad no termina ahí. Una vez con la receta en mano, muchos afirman que al acudir a la farmacia reciben la respuesta de que el medicamento no está disponible, por lo que deben regresar en dos, tres o incluso cuatro ocasiones, algunos comentan que tienen que recurrir con el jefe de almacén, Carlos Alvarado quien despacha desde el sótano, pero igual, tampoco resuelva algo, solo pide que dejen copia de la receta con un número, comprometiendose, a avisar cuando llegue el medicamento requerido. Llamada que igual, nunca llega. Algunos empleados del almacen, justifican el desabasto a que están supeditados ya que las medicinas las envían desde la capital, Ciudad Victoria.

Mientras tanto, los pacientes tienen que suspender su tratamiento antes de lograr surtirlo. En otros casos, ante la urgencia de continuar con el tratamiento, optan por adquirir el medicamento con recursos propios, pese al impacto económico que ello representa.

Aunque el IMSS sostiene que las compras emergentes permiten resolver los faltantes en un plazo de hasta 72 horas, los usuarios afirman que, en la práctica, los tiempos suelen extenderse y que el procedimiento administrativo termina trasladando la carga al paciente, quien debe invertir tiempo, dinero y esfuerzo en múltiples visitas al hospital para verificar si el medicamento sea fue surtido.

El reto: que las cifras reflejen la realidad del paciente

El contraste entre los indicadores institucionales y la experiencia cotidiana de los derechohabientes plantea un desafío para el IMSS. Un abasto del 95 por ciento puede representar un resultado positivo en términos estadísticos, pero pierde significado cuando el medicamento que integra el cinco por ciento restante corresponde justamente al tratamiento que un paciente necesita para controlar su enfermedad.

En padecimientos crónicos o que requieren medicamentos de control especial, los retrasos no sólo generan molestias administrativas, sino que pueden provocar interrupciones terapéuticas, descompensaciones clínicas y gastos extraordinarios para familias que, en muchos casos, dependen exclusivamente del sistema público de salud.

El reto para el Instituto no es únicamente mantener indicadores favorables, sino garantizar que los medicamentos estén disponibles cuando el médico los prescribe y que los pacientes no tengan que convertir cada surtimiento mensual en un recorrido burocrático para ejercer un derecho que la propia institución reconoce como una obligación.