• 19 de abril de 2024 12:42 pm

La independencia judicial no es un privilegio de los jueces, sino un derecho de los ciudadanos: Norma Piña

Resalta la importancia de distinguir entre colaboración y subordinación entre los poderes Ejecutivo y Judicial

La presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Lucía Piña Hernández, enfatizó la necesidad de mantener claras las diferencias entre la colaboración y la subordinación entre los poderes Ejecutivo y Judicial en México.

Durante su participación en el 19° Congreso Nacional de la Barra Mexicana de Abogados en Querétaro, Piña Hernández argumentó que confundir estos conceptos puede comprometer la correcta interpretación de la Constitución.

“En una recta interpretación de nuestra Constitución, no debemos confundir nunca la colaboración y el diálogo entre los poderes del Estado con la subordinación del Poder Judicial Federal frente a los otros poderes”, dijo.

Subrayó que la independencia judicial es un derecho ciudadano y un pilar esencial para la democracia y la protección de los derechos humanos, asegurando una impartición de justicia imparcial y equitativa.

Destacó la importancia de promover la comprensión y valoración de la independencia judicial y la división de poderes entre la población para fortalecer la democracia.

Resaltó igual que, la independencia judicial es esencial para la democracia y la protección de los derechos, ya que, garantiza una adecuada impartición de justicia para asegurar las libertades y la igualdad de los mexicanos.

De igual manera, subrayó que la autonomía es la principal garantía de imparcialidad del Poder Judicial, siempre en beneficio de la sociedad y del país, subrayando además, la necesidad de socializar el valor de la independencia judicial y la división de poderes entre la sociedad para fortalecer el sistema democrático.

Una sociedad en la que no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes no tiene Constitución”, sentenció.

Piña Hernández reiteró que sin una separación clara de poderes, fundamentada en la garantía de los derechos, una sociedad carecería de una verdadera constitución.