• 13 de abril de 2024 10:43 am
  • La victorense hizo dos veces la carrera y no está rendida

Por María Jaramillo Alanís

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Dos universidades, dos veces la misma carrera que soñó desde niña, una tesis concluida pero no liberada por sus mentores, y una tesina que le permitió graduarse, avasallada por un grupo de “investigadores” corruptos y amafiados, es la factura que ha tenido que pagar la arqueóloga Fedora Aimeé Hernández García, para llegar a este momento en el que atina a decir entre lágrimas: “Y aquí estoy, no me he rendido”

Hernández García hizo caso al consejo de sus maestros en la carrera de Arqueología en  la Universidad Veracruzana Región Xalapa:

-Vayan a los Centros INAH, intenten aprender en ellos, aquí se les enseña, pero en ellos tendrán la práctica.

Y así lo hizo Fedora Aimeé –que inició la odisea que después se convertiría en calvario—acudiendo a un periodo de vacaciones de verano en el 2014 y aunque no encontró a las autoridades, dejó sus datos. Dos días después recibe un correo electrónico de parte de la entonces encargada Tonantzin Silva Cárdenas, en el que se le pide que se presente en el Centro INAH Tamaulipas, allá en la vieja escuela Lauro Aguirre de Tamatán.

-Y sí, me dieron tareas de limpiar materiales, tomar fotografías, ayudar en eventos, talleres infantiles.

_ ¿Y en qué momento les dices que necesitas hacer tu tesis?

-En 2015, pero realmente como todo estudiante, no sabía qué hacer, estaba en un dilema, si me acercaba a mis maestros de Xalapa o preguntar aquí en Victoria sí había algún tema que yo pudiera usar.  Y sí, me dicen que si hay un tema, y me mandan documentos para ir leyendo y trabajando y yo inicio el protocolo de investigación  que se tiene que entregar a la academia para que ellos acepten el trabajo de investigación” –tenía miedo porque sola armó el protocolo de investigación y los arqueólogos ni siquiera le había dado importancia; no lo leyeron—

Apunta que dentro del paquete que tenía que entregar a la Academia en Xalapa era una carta compromiso firmada por ella, por el arqueólogo asesor de  tesis Carlos Banuet Pérez Silva, y los lectores de la tesis la Arqueóloga Tonantzin Silva Cárdenas y su esposo  el antropólogo Jesús Velazco.

_ ¿Los materiales a los que te refieres, ya los tenían?

        -Sí, eran de un proyecto que ellos tenían en aquel entonces y no sé si aún sigan trabajando en ello. Eran de diferentes áreas y temporadas. Era material hallado en cuevas en Tula y Jaumave.

_ ¿Tenían que ver con las culturas prehispánicas? Se puede decir…

       -Podría decir que prehispánicos, pero incluso mucho más antiguos. Arqueológicamente hablando se le conoce como Paleoindio, algunos autores así lo manejan. Son de temporalidad más antigua que los huastecos, es decir que los huastecos de una etapa temprana. 

_Estamos hablando de un gran tesoro, que no son Janambre, ni Pame, ¿Qué son?

      -Estamos hablando de unos cuantos miles de años antes de lo que conocemos como Janambres y Pames, quizá éstas culturas fueron descendientes de los que estaban trabajando. Sí la temporalidad de la clasificación mesoamericana, lo más temprano es de 1200 A.C.,  y de los materiales que trabajábamos, hay autores que los datan del 1800, de hecho siempre se ha dicho que Tamaulipas tiene materiales más antiguos que otros estados, sobre todo los estados del centro del país (una joya).

– Tu tesis versó sobre estos trabajos…

      -Sí, yo planteaba en mi tesis la posibilidad de que estos grupos hubiesen tenido contacto con las culturas de la costa de Tamaulipas. Sólo quería ver si había red de intercambios con base en los materiales cerámicos que yo tenía.

_ ¿Y qué ocurre en ese ínterin de tu trabajo y tu presentación de la tesis? ¿Qué pasó?

       -Pasé la información, de vez en cuando me contestaban, yo seguía yendo al INAH porque de cierta forma me había liberado de algunas responsabilidades que tenía. Y como éramos varios pasantes, los responsables del INAH nos decían que para tal o cual fecha nos darían avances de nuestra tesis y o las observaciones. Al inicio se nos informaba seguido pero llegó un momento en que ya no tuvimos más comunicación. A mí se me criticaba mucho la estructura que había elegido para el trabajo  pero,  yo respondía que todas las tesis tenían esa estructura, sentía que estaba bien.

Sin embargo hubo un quiebre que la arqueóloga Fedora Aimeé, describe como celos de parte los arqueólogos encargados de revisar y leer su tesis, simple y llanamente, por hacer un trabajo de excelencia.

         -No había una guía sino cuestionamientos sin fundamento. Yo solo preguntaba ¿por qué está mal, si los autores, las fuentes así lo señalan? Nunca tuve respuestas solo más problemas –refirió-

_En qué momento sientes que  estaba agotado el tema, no había revisión del trabajo, tampoco lectura, menos una guía.

         -Cuando se termina mi segunda inscripción en la Facultad,  la primera inscripción fue Seminario de la Investigación, y luego pasan estas cosas y me dije, es normal que un trabajo de investigación se tope con pared varias veces,  doy mi segunda inscripción o es darme de baja un semestre y se los informo a los arqueólogos, y me dicen que no hay problema, que lo haga. Cuando se está agotando mi segunda inscripción, me pregunté ¿qué voy a hacer?, porque en este punto yo ya no podía darme de baja del semestre, yo no lo hice antes porque aquí se me aseguró que no había problema.

— Es decir, te llevaron al límite de las posibilidades que tenías, académicamente hablando.

    -Sí. Y ellos afirmaban que salía, y tengo entendido que ellos habían dirigido tesis en la Escuela Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México, pero cada universidad tiene diferentes modelos  y en la ENAH, lo único que pasaba si no presentabas tu tesis en el tiempo, al parecer te regresaban un semestre, lo que también es horrible, no había consecuencias de otro tipo. Por más que traté de explicarles que en la Veracruzana no era así, o no me entendían o simplemente no les importó. La maestra de la materia habló con ellos, les dijo que pusieran atención, y me dijo que tenía la impresión que mi tesis solo la habían leído dos veces.

Explica que en el 2016 le ofrecen un contrato en el INAH y ahí además de hacer la tesis tenía que realizar más actividades propias del empleo.

    -En los informes que se daban semanalmente, siempre ponía lo realizado y además el avance de mi tesis, pero tengo entendido que a los investigadores les dan  puntos por dirigir tesis  y para mí no tenía nada de malo agregarlo. Entre julio y diciembre del 2016, me piden en la escuela que debo acudir a Xalapa, no estuvieron los arqueólogos ni el antropólogo, les informé que debía ir y no me dieron el permiso entonces acudí con el delegado del INAH y decirle que necesitaba ir a Xalapa,  y él me autoriza que vaya. A mi regreso, lo primero es que me dicen que me fui sin permiso y que me iban a sancionar  es decir, descontarme del sueldo. Y se molestaron por esto, y mi maestra les hizo hincapié en que yo debía concluir mi tesis o perdería la carrera, y la perdí.

– ¿Perdiste la carrera porque no te liberaron tu documento de tesis en la que ellos avalaban el trabajo?

-Sí, prácticamente así fue. Pues los materiales con los que yo trabajaba, eran de los arqueólogos, y yo necesitaba una hoja de  liberación de mi trabajo, era un documento que ellos debían firmarme y que no lo firmaron.

– Entonces pierdes la carrera en la Universidad Veracruzana ¿y qué sucede, que haces? Demandas, lloras, pataleas y los quieres matar, seguramente.

            -Sí, no puedo decir que no. Lloré mucho. El director de la Facultad de Arqueología me ofreció que me cambiara a Antropología e Historia y me titulaba en un año y respondí que no, porque no es lo mismo. La otra opción que me dio es que me fuese a estudiar a otra escuela, por cercanía  me recomendó la de San Luis Potosí y yo no sabía que la Universidad tuviera la carrera o la de Zacatecas, que tiene un plan similar al de nosotros. Y allá voy, cursé la carrera de Arqueología en la Universidad de Zacatecas.

_ ¿Cuántos años hiciste en la Veracruzana?

          -En la Veracruzana entré en el 2011 y debía salir  en 2015 y en la de Zacatecas entré con el grupo en el 2018 y salí en 2022, otros cuatro años. Acá hice una tesina, ya no quise meterme en problemas y a sugerencia de los maestros y fue  un análisis de conceptos del norte de México.

– Entiendo que los procesos académicos, tesis, tesinas, pueden ser frustrantes para los alumnos, más cuando es sabido que maestras y maestros –algunos- se los plagian, ¿crees que sigue siendo correcta la presentación de una tesis o tesina para titularte?

             -Lo que he visto con estas dos experiencias, en sí,  hacer una tesis no está mal, pues para ser investigador, investigar es el primer paso, lo que considero afecta mucho son los tiempos, pienso que si yo hubiera trabajado con maestros de la Veracruzana, quizá no hubiese pasado por este calvario que vi con los del INAH de aquí. Pero cuando se trabaja con investigadores que no les importa, uno va a caer en su última prioridad y pueden pasar este tipo de cosas. Hacer tesis, dejando de lado la frustración y los golpes contra la pared que se da uno, es bonita.

Fedora Aimeé Hernández García finalmente concluyó sus estudios en junio del 2022; no la han contratado porque aún no le liberan su título, es una arqueóloga en toda la extensión de la palabra y es una guerrera, pues con su miedo, timidez y llanto, aún tiene fuerza para decir  “No me he rendido” y ahí está, lista para lo que venga.

Fedora, como muchos otros jóvenes –tal vez en el anonimato—vivió una de las historias de terror más fuertes y dolorosas por el egoísmo, falta de ética, avaricia y la misma envidia de quienes se suponen debieron haber sido los mentores, los maestros que se deben de recordar a lo largo de la vida profesional con respeto, cariño y admiración por el acompañamiento dado en el proceso de estructuración de la tesis hasta la conclusión de la misma y la misma formación académica.

No fue así, se topó con pared, pero no se rindió.

Esta entrega es la primera de varias que el mismo tema da, pues no se trata de ego, sino que se trata de un grupo de funcionarios públicos que se supone son investigadores y son las manos en las que está el patrimonio histórico y cultural de nuestros ancestros en Tamaulipas. Se trata de una encargada del Centro INAH en Tamaulipas que ha errado el rumbo y mantiene la oficina como si fuera de su propiedad, pues las denuncias en contra de Tonantzin Silva Cárdenas y su camarilla, van más allá de la Academia y la investigación.

Primera y sigue…–

Fedora Aimeé es arqueóloga a pesar del INAH Tamaulipas. – Mi Trinchera Vietnamita