• 27 de junio de 2026 4:32 am
Noticias y Acciones Relevantes desde Tamaulipas y otros lugares

La vestimenta zoque sobrevivió al olvido y hoy vuelve a contar la historia de Tuxtla

PorREALIDADESMX

Jun 27, 2026
  • La investigación de Juan Ramón Álvarez y Gonzalo Gurría Pérez reconstruye la historia de la indumentaria zoque y revela que su transformación fue consecuencia de procesos históricos, económicos y de discriminación, no de la moda.

Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón.- La historia de la vestimenta tradicional zoque nunca desapareció. Permaneció doblada dentro de antiguos baúles, escondida en fotografías centenarias, resguardada en altares familiares y en la memoria de quienes siguieron transmitiendo sus costumbres cuando vestir como sus abuelos dejó de ser motivo de orgullo y comenzó a convertirse en motivo de discriminación.

Hoy, ese pasado vuelve a tomar forma gracias a la investigación realizada por Juan Ramón Álvarez y Gonzalo Gurría Pérez, quienes han dedicado años a documentar la evolución de la indumentaria zoque mediante el estudio de archivos históricos, fotografías de finales del siglo XIX y principios del XX, prendas conservadas por familias, así como testimonios de portadores de la tradición.

Lejos de sostener que existió un traje «original», ambos investigadores proponen comprender la vestimenta como una expresión viva que evolucionó junto con la sociedad. Cada huipil, cada enredo, cada rebozo y cada bordado narran un momento distinto en la historia de Tuxtla Gutiérrez y del pueblo zoque.

Las imágenes históricas se convirtieron en una de las principales herramientas para reconstruir esa memoria. En ellas aparecen mujeres zoques ejerciendo funciones de priostas y mayordomas, portando enredos teñidos con añil, huipiles, costales, jícaras y utensilios ceremoniales que aún permanecen presentes en algunas celebraciones tradicionales. Más que retratos antiguos, esas fotografías representan documentos históricos capaces de revelar la organización social, los cargos comunitarios y la importancia que la indumentaria tenía dentro de la vida cotidiana.

El recorrido por esa memoria también conduce a los telares. El huipil zoque, confeccionado originalmente en telar de cintura mediante la técnica de gasa, fue diseñado para responder al clima cálido de Tuxtla. Su tejido ligero permitía la ventilación, mientras que los dos lienzos que lo conformaban daban origen a una prenda cuya elaboración requería tiempo, conocimiento y habilidad transmitidos de generación en generación.


Durante buena parte del siglo XX, muchas mujeres dejaron de vestir su ropa tradicional para evitar la discriminación. El huipil fue reemplazado por vestidos y camisas de corte mestizo; el enredo cedió espacio a nuevas prendas y, de manera paralela, el uso de la lengua zoque comenzó a disminuir. Dos expresiones culturales distintas terminaron enfrentando un mismo proceso de exclusión.
Esa historia permaneció durante décadas prácticamente invisible.

Sin embargo, la memoria nunca desapareció del todo. Continuó viva en los álbumes familiares, en los altares donde las fotografías de los antepasados conservaron detalles de la vestimenta, en las danzas tradicionales, en las mayordomías y en las ceremonias religiosas donde algunas prendas siguieron utilizándose como símbolos de autoridad, respeto y compromiso comunitario.

El rebozo, por ejemplo, dejó de ser únicamente una prenda para cubrirse del frío o del sol. Dentro de la tradición zoque adquirió un lenguaje propio. Su forma de portarlo comunica responsabilidades, cargos religiosos y momentos específicos de la vida ceremonial, convirtiéndose en un elemento cargado de simbolismo que todavía hoy permanece vigente entre quienes conservan las costumbres.

Para Juan Ramón Álvarez y Gonzalo Gurría Pérez, recuperar esta indumentaria no significa regresar al pasado ni reproducir piezas para exhibición. Significa comprender la historia para fortalecer la identidad del presente. Cada fotografía recuperada, cada tejido reconstruido y cada bordado estudiado ayudan a devolver el rostro a generaciones que durante mucho tiempo permanecieron ausentes de la historia oficial.

Porque la vestimenta zoque nunca fue solamente ropa.
Fue identidad.
Fue memoria.
Y sigue siendo uno de los testimonios más profundos de la historia cultural de Tuxtla Gutiérrez.