Por Lidia Rita Bonilla Delgado | RealidadesMx
La presencia de las mujeres en las noticias, los espacios de opinión y la agenda mediática nacional volvió a colocarse en el centro del debate tras la presentación de los resultados del en México, considerado el ejercicio de análisis de género más importante a nivel internacional.
El encuentro, coordinado por , reunió a periodistas, académicas y especialistas como Cirenia Celestino Ortega, Cynthia Sánchez Calderón, Patricia Monreal, y Sibely Cañedo Cázarez, bajo la moderación de Alfonsina Ávila.
¿Quién aparece en las noticias? La pregunta incómoda
El eje del monitoreo es tan simple como revelador:
👉 ¿quiénes aparecen en las noticias y desde qué perspectiva?
Los resultados evidencian que, pese a avances en paridad política, las mujeres siguen ocupando un lugar marginal en la construcción de la agenda informativa.

A nivel nacional:
- Las mujeres aparecen en apenas una de cada cuatro noticias.
- Su participación como fuentes, expertas o protagonistas sigue siendo limitada.
- Predominan representaciones vinculadas a roles tradicionales o de victimización.
Mientras tanto, los espacios asociados al poder —política, economía y seguridad— continúan dominados por voces masculinas.
Más presencia, pero no más poder narrativo
Uno de los hallazgos más relevantes del GMMP 2025 es la paradoja del periodismo actual:
hay más mujeres participando en la producción informativa, pero no en la toma de decisiones editoriales ni en la narrativa dominante.
En los estados analizados, las mujeres periodistas:
- Cubren temas sociales, de derechos humanos y violencia
- Dan voz a víctimas y comunidades
- Introducen enfoques de género
Sin embargo, enfrentan:
- Invisibilización de su trabajo
- Precarización laboral
- Falta de reconocimiento en créditos y espacios de opinión
Esto limita su capacidad de incidir en la agenda pública.
Violencia, estereotipos y silencios
El monitoreo también confirma que los medios no solo subrepresentan a las mujeres, sino que reproducen estereotipos y omiten problemáticas clave:
- Baja cobertura de desigualdad de género
- Escasa presencia de enfoques de derechos humanos
- Mínima visibilización de violencia contra las mujeres
En contextos de alta violencia, como en entidades afectadas por el crimen organizado —incluyendo zonas de influencia del — la agenda mediática se centra en la “nota roja”, desplazando otras formas de violencia estructural.
El resultado:
👉 la violencia contra las mujeres queda fuera del foco informativo.
Medios tradicionales y digitales: misma deuda
Lejos de corregir estas brechas, el entorno digital ha replicado patrones de exclusión:
- Las mujeres siguen siendo minoría en contenidos informativos
- Se privilegia su imagen sobre su voz
- Persisten discursos de odio y desinformación
Esto ocurre en un contexto donde los medios enfrentan crisis de credibilidad, presión económica y competencia con creadores de contenido, lo que también influye en la calidad y enfoque de la información.
Un diagnóstico global con impacto local
El GMMP forma parte de un esfuerzo internacional que analiza medios en más de 160 países, permitiendo comparar tendencias y medir avances en igualdad de género en la comunicación.
En México, los resultados estatales muestran que la desigualdad no es un fenómeno aislado, sino estructural, atravesado por factores como:
- Centralización de la agenda informativa
- Dependencia de fuentes oficiales
- Falta de perspectiva de género en redacciones

La disputa por la agenda pública
Más allá de los datos, el monitoreo abre una discusión de fondo:
👉 quién define lo que es noticia y qué voces son consideradas relevantes.
Hoy, esa disputa sigue inclinada hacia estructuras tradicionales de poder que limitan la pluralidad y reducen la representación de las mujeres.
Cierre: una democracia incompleta
El informe no solo documenta una brecha; plantea un desafío urgente para el periodismo mexicano.
Mientras las mujeres no sean incorporadas plenamente como sujetas de información —no solo como víctimas o figuras secundarias, sino como expertas, líderes y generadoras de opinión—
la agenda pública seguirá incompleta.
Y con ello, también lo estará la democracia informativa.


