Rufino Aguilera
Tampico
Aunque los principales indicadores delictivos del sur de Tamaulipas se mantienen por debajo de la media nacional, la violencia familiar continúa posicionándose como el mayor desafío en materia de seguridad y tejido social para la región, advirtió Jorge Charles Coll, jefe de la Mesa Ciudadana de Seguridad y Paz.
El representante ciudadano informó que, pese a registrarse una disminución gradual en las carpetas de investigación iniciadas por este delito, las cifras siguen siendo elevadas y reflejan una problemática persistente al interior de cientos de hogares de la zona conurbada.
De acuerdo con los registros más recientes, durante mayo lese contabilizaron aproximadamente 152 carpetas de investigación por violencia familiar, una reducción respecto a los casi 200 casos mensuales reportados hace un año, cuando la incidencia alcanzó niveles históricos que encendieron las alertas entre autoridades y organismos civiles.
Sin embargo, Charles Coll advirtió que los números oficiales no reflejan la dimensión real del problema debido a la alta cifra negra que existe en este tipo de delitos, ya que muchas víctimas deciden no denunciar por miedo, dependencia económica, presión familiar o desconfianza hacia las instituciones encargadas de impartir justicia.
“La violencia familiar sigue siendo el único delito que permanece por encima de la media nacional en la región”, señaló, al insistir en que el descenso observado durante los últimos meses aún resulta insuficiente para considerar controlada la problemática.
Indicó que parte de la disminución podría estar vinculada a las campañas de prevención, sensibilización y concientización impulsadas por autoridades y organizaciones civiles durante los últimos dos años; no obstante, reconoció que todavía es prematuro asegurar que dichas estrategias hayan logrado modificar de fondo las condiciones que originan este tipo de violencia.
La persistencia de este delito evidencia además que la seguridad pública no puede medirse únicamente mediante la reducción de robos o delitos de alto impacto, sino también a partir de la capacidad institucional para proteger la integridad física y emocional de las familias dentro de sus propios hogares.
Especialistas y organismos defensores de derechos humanos han advertido en diversas ocasiones que la violencia familiar suele mantenerse o incluso incrementarse en contextos de crisis económica, consumo de sustancias, desintegración familiar y limitaciones en el acceso a servicios psicológicos y jurídicos.
Ante este panorama, la Mesa Ciudadana de Seguridad y Paz insistió en la necesidad de fortalecer las políticas preventivas, ampliar la atención a víctimas y garantizar mecanismos efectivos de denuncia y protección, particularmente para mujeres, niñas, niños y adultos mayores, quienes representan los sectores más vulnerables frente a este fenómeno.
Charles Coll subrayó que atender la violencia familiar debe seguir siendo una prioridad para las autoridades estatales y municipales, al tratarse de un problema que impacta directamente la estabilidad social y el bienestar colectivo en el sur de Tamaulipas.


