Redaccion con información de Rufino Aguilera
Tampico, Tamaulipas. La transformación de los hábitos de consumo, el auge de las ventas digitales y las secuelas económicas que dejó la pandemia continúan cobrando factura al comercio local. De acuerdo con la Asociación Regional de Comerciantes e Industriales Mexicanos (ARCIM), alrededor del 20 por ciento de sus afiliados ha cerrado definitivamente sus puertas en los últimos años.
La presidenta del organismo, Rosa Edith Deantes Martínez, reconoció que muchos establecimientos no lograron ajustarse a las nuevas exigencias del mercado, donde cada vez más consumidores compran por internet, comparan precios desde sus teléfonos y utilizan plataformas digitales para adquirir productos y servicios.
El dato no es menor. Si bien ARCIM mantiene una base superior a los cien socios, la desaparición de una quinta parte de ellos refleja las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas para mantenerse competitivas en un entorno económico cada vez más complejo.
Durante décadas, numerosos negocios dependieron prácticamente del flujo de personas que transitaban frente a sus locales. Sin embargo, esa fórmula parece haber quedado rebasada por una realidad donde la presencia en redes sociales, las ventas en línea y los métodos de pago digitales se han convertido en herramientas indispensables para sobrevivir.
La dirigente empresarial señaló que la pandemia aceleró un proceso que ya venía gestándose: la migración de los consumidores hacia canales digitales. Aquellos comercios que no incorporaron nuevas estrategias comerciales quedaron en clara desventaja frente a empresas que sí aprovecharon las oportunidades tecnológicas.
No obstante, especialistas coinciden en que la crisis del comercio tradicional no puede atribuirse únicamente a la falta de digitalización. Factores como la inflación, el incremento de costos operativos, la competencia del comercio informal, las altas rentas comerciales y la disminución del poder adquisitivo de las familias también han impactado directamente en la permanencia de los negocios.
En este contexto, ARCIM impulsa convenios con instituciones educativas para ofrecer capacitación en administración, tecnología, comercialización y desarrollo empresarial, con el objetivo de fortalecer las capacidades de sus afiliados.
La advertencia es clara: abrir un negocio ya no garantiza clientes. Hoy la permanencia depende de la capacidad para innovar, adaptarse y entender a un consumidor que cambió radicalmente su forma de comprar.
Para el comercio local de Tampico, el desafío no solo consiste en vender más, sino en evolucionar lo suficientemente rápido para no quedarse fuera de un mercado donde la competencia ya no está únicamente en la calle de enfrente, sino también a un clic de distancia.


