• 12 de marzo de 2026 8:38 am
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TRABAJAR POR ESPACIOS DIGITALES LIBRES DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

PorREALIDADESMX

Mar 12, 2026

Es necesario que se reapropien de ese ámbito y ejerzan libremente sus derechos a la información y comunicación

Ilse Valencia

El avance tecnológico trae consigo nuevas herramientas que las mujeres emplean para aprender, trabajar, interactuar, comunicar y protestar, pero también se han convertido en una extensión de esa violencia machista, sexista y misógina tan extendida en el país.

Según el https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/mociba/2024/doc/mociba2024_resultados.pdf, del INEGI, 10.6 millones de mexicanas de 12 años o más fueron víctimas de acoso en línea. Por ello, es preciso contar con instrumentos para prevenir la violencia digital, saber actuar frente a ella y apoyar a quien la experimenta.

Luz María Garay Cruz, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y de la Universidad Pedagógica Nacional, expone que atender este tema requiere visibilizar, problematizar y, en especial, comprender su materialidad, es decir, entender de qué forma atraviesa el cuerpo de las mujeres.

Identificar y nombrar

La violencia digital, conocida también como “en línea” o “cibernética”, es un término construido recientemente para identificar prácticas ocurridas en ese ámbito y que reproducen la que sucede a nivel estructural y físico.

La académica refiere que dichas violencias son todas aquellas acciones que afectan a las mujeres y las llevan a un espacio de humillación, sumisión y vergüenza sólo por su condición de género. “Más allá de definirla o tipificarla, lo importante es comprender que se trata de algo real para entender su impacto. Lo digital permite una reproducción y viralidad de los ataques y esto tiene consecuencias en el cuerpo”.

Detalla que quienes la han padecido relatan haber presentado náuseas, dolor de cabeza, ataques de ansiedad, depresión, y que incluso algunas se cambiaron de casa, turno escolar y, en casos extremos (en especial jóvenes y adolescentes), atentaron contra su vida.

Con base en información del https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/mociba/2024/doc/mociba2024_resultados.pdf, en México 18.9 millones de personas usuarias de internet, mayores de 12 años, fueron víctimas de ciberacoso. De ese total, 10.6 millones eran mujeres. Entre los grupos de edad de 12 a 19 años y de 20 a 29, se registró una alta prevalencia.

En comparación con los hombres, más mujeres vivieron situaciones como recibir contenido, insinuaciones o propuestas sexuales. Con mayor frecuencia ellas experimentaron amenazas sobre dar a conocer información personal, audios o videos para extorsionar; rastreo de sus cuentas o sitios web; llamadas ofensivas; provocaciones para reaccionar de forma negativa, y publicación o venta de imágenes o videos de contenido sexual.

Luz María Garay expresa que cualquiera puede sufrir, por ejemplo, suplantación de identidad, pero datos como los de MOCIBA muestran una marcada violencia machista, misógina y sexual contra las mujeres.

“El anonimato en redes sociales ha favorecido que hombres adultos se hagan pasar por jóvenes y lleven a cabo grooming, práctica consistente en convencer, sobre todo a niñas y adolescentes, de conversar para obtener información, pedirles fotografías íntimas o enviarles imágenes sexuales no solicitadas para después extorsionarlas con amenazas de evidenciarlas ante sus padres, maestros o amigos”.

Esto puede derivar en delitos como la desaparición. Garay recuerda que en el libro La fosa de agua, de Lydiette Carrión, la periodista relata los casos de niñas y adolescentes que, mediante engaños de varones en edad adulta, eran enganchadas en una aparente “relación” para convencerlas de verse en algún sitio.

“Es un tema multifactorial y tendríamos que entender muchas cosas alrededor de él, pero lo cierto es que, en especial, entre los 12 y 16 años, no siempre se cuenta con información de seguridad digital o autocuidado y, cuando se sufre esto, no se dice por pena, miedo o culpa”.

Prevenir y atender

A partir de investigar y trabajar para un proyecto de prevención de violencia digital en universitarias, Luz María Garay encontró que una de las cosas que más le reportaban las jóvenes es que, al hablar de sus vivencias, nadie les creía y las desestimaban bajo el argumento de que todo fue en internet y que “no es real, no te pegó, agredió o te tocó”.

Esto es señal de que aún hace falta problematizar y comprender el asunto. “Por fortuna, cada vez hay más organizaciones preocupadas por colocar este tema en la discusión pública y visibilizarlo. Esto es crucial porque ocupan espacios que, por distintas razones, las instituciones de gobierno y universidades no cubren por no darse abasto”.

Añade que la información y comunicación son derechos humanos y para ejercerlos hay que desarrollar habilidades digitales en tres niveles: “Instrumental (aprender a utilizar la tecnología y aprovechar sus ventajas); cognitiva-crítica (comprender mejor la información e identificar sesgos de género, discursos de odio y situaciones en las que se recibe violencia), y digital-comunicativa (conocer los lenguajes y producir contenidos propios)”.

Por ello, reapropiarse de los espacios digitales debe acompañarse de cuidados como:

Tener contraseñas seguras y que no se repitan en aparatos tecnológicos y cuentas. Combinar caracteres, mayúsculas, minúsculas y números (ejemplo: AQu3l.v3raNo).

No aceptar todas las cookies de las páginas a las que se ingresa. Revisar y rechazar las que no te parezcan.

Usar plataformas alternativas o de cifrado.

Poner perfiles privados si lo deseas. Revisar cómo funcionan las normas comunitarias de las plataformas y bloquear rastreadores.

“Cada una de nosotras tenemos derecho a colocar nuestros mensajes, ideas y participar en el espacio digital, por eso necesitamos tomarnos muy en serio su reapropiación”, concluye la profesora Garay.