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RNC 2025: discursos de unidad cultural frente a un sector precarizado y sin metas claras

PorREALIDADESMX

Dic 11, 2025

QUINTANA ROO.— La Reunión Nacional de Cultura (RNC) 2025 realizada en Cancún con discursos oficiales que insistieron en la unidad, la diversidad y la articulación territorial. Sin embargo, la realidad del sector cultural —en Quintana Roo y en buena parte del país— plantea un escenario más complejo: recortes presupuestales, participación ciudadana limitada, patrimonios en riesgo y ausencia de indicadores verificables que permitan evaluar los compromisos expresados desde el gobierno federal.

La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, aseguró que la RNC es “uno de los espacios más importantes del país” para construir acuerdos desde la diversidad territorial. La gobernadora Mara Lezama sumó el discurso de la Cuarta Transformación al afirmar que, “por primera vez en la historia”, las comunidades indígenas y afromexicanas han sido visibilizadas y apoyadas con políticas respetuosas de su autonomía.

Pero mientras el evento se desarrolla en el Centro de Convenciones, la evidencia disponible —académica, presupuestal y ciudadana— apunta a que el sector cultural atraviesa una crisis de fondo que no se resuelve con mesas temáticas ni declaraciones optimistas.

Presupuesto: un sector debilitado por recortes constantes

Informes periodísticos como Animal Político y Mexico News Daily reportan que, desde 2017, el presupuesto destinado al ramo cultural ha caído casi 50 %, afectando museos, infraestructura, programas comunitarios y la operación básica del INAH y el INBAL. Para 2026, El Economista anticipa recortes adicionales que ponen en riesgo actividades estratégicas en patrimonio arqueológico y educación artística.

Organizaciones como FUNDAR han advertido que este escenario constituye una afrenta directa contra la “identidad, memoria y futuro cultural del país”, demandando justicia presupuestal para el sector.

Academia: diagnósticos que contradicen el optimismo oficial

El antropólogo Eduardo Nivón (UAM) advierte que la política cultural federal atraviesa “una crisis de planeación”, marcada por cambios erráticos y debilidad institucional.
Alfonso Castellanos señala retos estructurales no resueltos: acceso desigual a la cultura, falta de infraestructura, abandono de bibliotecas, centralización y escasa participación social.
El investigador Gilberto Giménez recuerda que, sin institucionalidad sólida ni continuidad, la política cultural se reduce a discursos sin capacidad transformadora.

Estos análisis contrastan con la narrativa gubernamental de “avance histórico”.

Quintana Roo: voces ciudadanas que exigen participación y transparencia

Mientras las autoridades hablan desde el estrado, en Quintana Roo existen colectivos y especialistas que llevan años advirtiendo la falta de participación real y la precariedad del sector:

El Consejo Ciudadano de Ciencia, Cultura y Artes de Playa del Carmen (CCCCA), creado en 2025, exige políticas culturales inclusivas, defensa del patrimonio natural y cultural, y una visión que vincule cultura con ciencia y participación ciudadana.

El Consejo Ciudadano de Arte y Cultura de Quintana Roo insiste en vigilar el cumplimiento de derechos culturales y la transparencia en el uso de recursos.

La maestra y promotora maya Esther Poot Cahum, referente en preservación lingüística, subraya que las comunidades indígenas siguen enfrentando barreras estructurales en acceso, reconocimiento y continuidad de programas culturales.

Colectivos de artistas de Solidaridad han denunciado públicamente la falta de espacios, la exclusión de las políticas públicas municipales y la inexistencia de mecanismos de consulta obligatorios.

Estas voces locales contradicen la idea de que la política cultural estatal refleja plenamente la visión del Plan Nacional de Desarrollo.

RNC 2025: muchas mesas, pocas metas verificables

La RNC abrió mesas sobre circuitos culturales, educación artística, lectura, culturas vivas, medios públicos, patrimonio, migración y economía creativa. Sin embargo, no se presentaron:

diagnósticos actualizados del estado de la cultura;

indicadores territoriales de acceso;

metas medibles para 2026;

criterios de seguimiento y evaluación;

mecanismos de participación ciudadana obligatoria.

Expertos coinciden en que sin métricas claras, estos encuentros corren el riesgo de convertirse en ejercicios rituales y no en instrumentos de política pública efectiva.

Un desafío pendiente: convertir la cultura en un derecho real

La RNC concluirá mañana con “definiciones programáticas” para 2026. Pero la capacidad de estas decisiones para transformar la realidad cultural del país dependerá de que la federación y los estados publiquen información completa sobre presupuestos, ejecución, impacto territorial y cumplimiento de derechos culturales.

En un país donde el acceso a la cultura sigue profundamente desigual —especialmente para pueblos indígenas, comunidades rurales, niñas, niños y sectores migrantes—, la rendición de cuentas será la única prueba real de compromiso más allá del discurso.

La cultura no se fortalece con declaraciones. Se fortalece con recursos, participación y políticas que trasciendan los ciclos de gobierno. Y hoy, en Quintana Roo y en México, eso sigue siendo una deuda.