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Ciudad de México, 10 de marzo de 2026.— México alcanzó en febrero de 2026 el promedio diario de homicidio doloso más bajo en más de una década, con 48.8 víctimas por día, una cifra que no se registraba desde 2015. El dato, difundido por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, marca una reducción significativa en los niveles de violencia letal y rompe una tendencia que durante años mantuvo al país por encima de los 70 asesinatos diarios.
La disminución es contundente: representa una caída del 44% respecto a septiembre de 2024, cuando se alcanzaron 86.9 homicidios diarios, y un descenso del 35% en comparación con febrero de 2025. En términos absolutos, implica que diariamente se registran 38 víctimas menos que en el punto más crítico reciente.
Reducción con focos rojos regionales
El comportamiento territorial muestra contrastes. Aunque entidades históricamente violentas como Guanajuato reportaron una caída del 64% en su promedio diario, la entidad sigue encabezando el número total de víctimas a nivel nacional. Le siguen Sinaloa y Chihuahua, consolidando un patrón donde la violencia se concentra en regiones específicas.
En conjunto, ocho estados —Guanajuato, Sinaloa, Chihuahua, Baja California, Morelos, Estado de México, Veracruz y Oaxaca— agrupan más de la mitad de los homicidios del país (54.2%), lo que evidencia que la reducción nacional no se distribuye de manera homogénea.
Destacan también disminuciones relevantes en entidades como San Luis Potosí (-86%), Quintana Roo (-69.3%) y Aguascalientes (-65.4%). En total, 26 de las 32 entidades federativas reportaron descensos en sus indicadores.
Delitos de alto impacto también a la baja
La tendencia a la baja no se limita al homicidio. Los delitos de alto impacto registraron una reducción del 28% entre octubre de 2024 y febrero de 2026, mientras que el acumulado desde 2018 alcanza una disminución del 53%.
El robo de vehículo con violencia, uno de los indicadores más sensibles de la seguridad cotidiana, cayó 39% en el mismo periodo. Asimismo, delitos como secuestro extorsivo (-57.6%), extorsión (-16.8%) y feminicidio (-11.8%) también muestran retrocesos.
Sin embargo, no todos los indicadores mejoran: el robo a casa habitación con violencia presentó un ligero incremento del 1.9%, lo que sugiere que ciertos delitos patrimoniales mantienen presión en el entorno social.

El reporte oficial atribuye estos resultados a la intensificación de operativos coordinados entre fuerzas federales, particularmente la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Fiscalía General de la República.
Entre 2024 y febrero de 2026, las autoridades reportan más de 46 mil detenidos, el aseguramiento de 24 mil armas de fuego y el desmantelamiento de más de 2 mil 300 laboratorios clandestinos. Además, se decomisaron más de 346 toneladas de drogas, incluyendo cantidades significativas de fentanilo.
Operativos como “Bacanora”, desplegado en el noroeste del país, y detenciones de alto perfil en entidades como Tamaulipas, forman parte de la estrategia para debilitar estructuras criminales.
Extorsión: contención parcial
En materia de extorsión, el número de denuncia anónima 089 ha recibido más de 161 mil reportes desde julio de 2025. De estos, casi el 89% corresponden a intentos no consumados, mientras que poco más del 11% derivaron en pagos a los delincuentes.
Las fiscalías han abierto cerca de 5,900 investigaciones y reportan más de 900 detenidos por este delito en 23 estados, lo que refleja avances operativos, aunque el fenómeno persiste como una de las principales amenazas a la seguridad cotidiana.
Entre la tendencia y la incertidumbre
Pese a la mejora en los indicadores, especialistas advierten que la magnitud de la reducción —44% en apenas seis meses— plantea interrogantes sobre su sostenibilidad.
Factores como la concentración de operativos en zonas específicas, el posible desplazamiento geográfico del crimen y las variaciones en los registros de las fiscalías estatales podrían influir en la lectura de los datos.
El hecho de que los niveles actuales se acerquen a los de 2015, antes del repunte de violencia entre 2017 y 2019, sugiere una posible reversión estadística. Sin embargo, también abre la puerta a un escenario de reconfiguración de los mercados ilícitos y de las dinámicas del crimen organizado.
Por ahora, México muestra señales claras de reducción en la violencia letal, pero el reto de fondo sigue siendo convertir esta tendencia en una estabilidad duradera.


