Por Lidia Bonilla
Tamaulipas no para. Entre bioturbosina, condonaciones fiscales, capacitaciones y nuevas plantas de etanol, el gobierno estatal anda con agenda llena… y eso, al menos en el papel, suena bien. Pero, ¿qué hay detrás de estos anuncios?
Primero, la planta de etanol en Ciudad Victoria. Dicen que será una “industria ancla” para el recién anunciado Puerto Seco. Suena ambicioso, y no es mala idea: usar sorgo y caña para producir biocombustibles podría dar un respiro al campo tamaulipeco y hacer que agricultores pasen de ser meros proveedores a socios clave. Pero ojo, eso solo será real si los precios que prometen “más competitivos” realmente llegan al bolsillo de los productores, y no se quedan en los papeles de la SEDENER. ¿Y la bioturbosina? Bonito concepto, pero habría que ver cuántos de esos inversionistas internacionales se animan a meterse de lleno, no solo para la foto.
Luego viene la condonación de adeudos vehiculares. Aquí sí, aplauso con reservas. Si tienes un coche modelo 2010 o anterior, solo pagas $3,990 y listo: adiós recargos, multas y dolores de cabeza. Es una buena noticia para miles que arrastraban deudas imposibles. Pero también hay que decirlo: esto es más una jugada política que una política fiscal estructural. ¿Y los que sí pagaron a tiempo durante años? ¿Ellos qué ganan? Porque ser cumplido en este país a veces parece más castigo que mérito.
En Miguel Alemán, la SEDENER fue a dar una charla sobre normativas del sector eléctrico. Bien por acercar la información técnica a empresarios locales. Aunque, con honestidad, ojalá también se capacitara a los municipios sobre cómo no dejar colapsar el alumbrado público o cómo migrar a energías renovables de verdad, no solo de discurso. Porque la transición energética no va a llegar con puros talleres, sino con decisiones concretas, presupuestos y voluntad.
Y finalmente, la capacitación en perspectiva de género a la UMEAV. Aquí sí, sin ironías: es importante. Que el personal de seguridad entienda qué es equidad, violencia estructural y estereotipos de género no es un lujo, es una urgencia. Pero el reto no es solo capacitar, sino aplicar ese conocimiento en la calle, en las detenciones, en las denuncias y, sobre todo, en cómo se protege a las mujeres y niñas. Porque una constancia no cambia una cultura, pero es un paso.
Así que sí, Tamaulipas se mueve. La pregunta es si ese movimiento va en línea recta hacia un estado más justo, más limpio y más inclusivo… o si solo estamos girando en círculos mientras aplaudimos boletines.