- Tras décadas en el olvido y al borde de la desaparición, el legendario destilado de Comitán obtiene la Indicación Geográfica Protegida, detonando una nueva era económica y cultural para Chiapas.
- El renacimiento del Comiteco la bebida histórica de Chiapas vuelve con fuerza.
Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón.- El Comiteco, la emblemática bebida espirituosa del sur de México, ha logrado un hito histórico al concretar su declaratoria de Indicación Geográfica Protegida (IGP). Este reconocimiento oficial no solo salvaguarda su origen y su ancestral método de producción en la meseta comiteca de Chiapas, sino que marca el inicio de una ambiciosa estrategia de comercialización para llevar este destilado único a los aparadores nacionales e internacionales, bajo el estricto sello del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Carlos Jorge Guillén Gordillo, presidente del comité de administración de esta IGP, confirmó que el proceso de certificación ya está en marcha. Gracias a la alianza con el Centro Certificador del Sur Sureste, los productores locales iniciarán los trámites para autenticar cada una de las marcas existentes en el mercado. El objetivo es claro: en poco tiempo, el Comiteco circulará en todas las plataformas comerciales luciendo el distintivo de la autorización del IMPI, garantizando su calidad y procedencia.
Este logro es particularmente significativo dado que, hace apenas poco más de una década, el maguey comiteco (Agave americana L.) fue declarado en peligro de extinción. Una veda impuesta en los años 50 paralizó la producción, llevando a la planta y a la tradición al borde de la desaparición. Sin embargo, a partir de 2009, una iniciativa conjunta entre productores y el gobierno —impulsada inicialmente por el hoy gobernador Eduardo Ramírez Aguilar— detonó un exitoso programa de rescate e investigación que permitió la trazabilidad y recuperación de la especie.
Actualmente, existen entre 10 y 15 marcas registradas que fluctúan en el mercado, incluyendo nombres con proyección internacional como 9 Guardianes, MUDO y Solera Azul. El inventario de plantaciones ya alcanza las 50 hectáreas sembradas paulatinamente, una cifra que promete crecer exponencialmente dada la alta productividad de la planta. Con la IGP, Chiapas no solo recupera una joya líquida de su patrimonio, sino que abre la puerta al desarrollo socioeconómico de la región a través de la diversificación de usos de este agave nativo.

