En Venezuela, la escalada de violencia y confrontación política vuelve a exhibir una verdad incómoda: cuando los Estados colapsan ética y jurídicamente, la niñez queda en la línea de fuego.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) lanzó una advertencia que no admite matices: las niñas, niños y adolescentes no pueden ser daño colateral, ni escudos simbólicos, ni víctimas silenciosas de disputas de poder.
Invocar soberanía mientras se pone en riesgo la vida infantil no es autodeterminación: es omisión grave.
Normalizar la violencia como método político no es gobernabilidad: es fracaso del Estado de Derecho.
REDIM exige la activación inmediata de mecanismos de protección reforzada, conforme al Derecho Internacional Humanitario y la Convención sobre los Derechos del Niño, recordando que la inacción también genera responsabilidad internacional.
La paz no es retórica diplomática.
La paz se mide en vidas protegidas.
Y hoy, en Venezuela, la niñez sigue esperando.

