Vecinos de Lomas de Miralta exigen a CFE solución definitiva a constantes apagones
Rufino Aguilera
Altamira
En Lomas de Miralta y Monte Alto ya no protestan porque se fue la luz una vez. Protestan porque los apagones se han vuelto parte de la rutina.
Los vecinos decidieron salir a la calle para exigir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) algo que parece elemental: una solución de fondo y no más «curitas» a una red eléctrica que, aseguran, sigue fallando una y otra vez.
El reclamo va más allá de quedarse sin electricidad. Cada interrupción afecta refrigeradores, aparatos eléctricos, negocios, el descanso de las familias y, sobre todo, la sensación de seguridad. Cuando se apaga la luz, también se oscurecen calles que ya enfrentan problemas de robo de cableado y otros delitos.
La molestia crece porque, según denuncian, las reparaciones duran poco. El servicio regresa… hasta el siguiente apagón. Es decir, se restablece la energía, pero no la confianza.
Otro punto que enciende el enojo es el sistema de atención 071. Los habitantes aseguran que algunos reportes aparecen como concluidos en apenas 24 horas, aunque la falla continúe o vuelva a presentarse poco después. Para el sistema el problema termina; para los vecinos, apenas comienza.
La petición tampoco parece desproporcionada. Solicitan transformadores nuevos, modernización de la infraestructura, materiales suficientes para atender las averías, una revisión al proceso de instalación de medidores y un sistema de reportes que realmente dé seguimiento a los casos.
Lo ocurrido en Lomas de Miralta refleja un problema que se repite en distintas zonas de Tamaulipas. Mientras las autoridades estatales informan que mantienen un protocolo para canalizar reportes de apagones hacia la CFE, las comunidades responden con otra pregunta: ¿de qué sirve reportar una y otra vez si la falla siempre regresa?
La diferencia entre atender una emergencia y resolver un problema es sencilla. La primera devuelve la luz por unas horas. La segunda evita que el apagón vuelva a ocurrir.
Y eso es justamente lo que hoy están exigiendo los vecinos: menos reparaciones temporales y más soluciones permanentes.


