• 15 de julio de 2026 7:22 pm
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De sus manos nacen lanchas que conservan la memoria del puerto

PorREALIDADESMX

Jul 15, 2026

Rufino Aguilera
Tampico

Antes de que el semáforo cambie de color, una pequeña lancha de madera ya ha despertado la curiosidad de quienes esperan el paso. Hay quienes sonríen, otros preguntan cuánto cuesta y algunos la toman entre las manos para descubrir que cada detalle —desde la cabina hasta los colores del casco— fue colocado uno a uno. Detrás de esa embarcación está Tomás Flores Alonso, un artesano que encontró en las miniaturas una forma de ganarse la vida y, sin proponérselo, también de contar la historia marítima del sur de Tamaulipas.

Originario de Ciudad Madero y residente de Pánuco, Veracruz, Tomás cruza con frecuencia los caminos que unen ambas ciudades para instalarse en distintos puntos de Tampico. La esquina de Díaz Mirón y Doctor Matienzo, así como el sector Cascajal, se han convertido en escenarios habituales donde sus barcos esperan un nuevo destino.

Hace casi nueve años su vida tomó otro rumbo. La necesidad de encontrar un ingreso estable lo llevó a experimentar con la fabricación de embarcaciones a pequeña escala. Lo que comenzó como un intento por salir adelante terminó revelándole un talento que ni él mismo imaginaba.

«Descubrí que tenía el talento y aquí están los resultados», dice mientras acaricia con la yema de los dedos una de las lanchas recién terminadas, como quien revisa por última vez una embarcación antes de echarla al agua.

Cada pieza exige tiempo. Cerca de tres días de trabajo en los que corta, ensambla, lija, pinta y pule con paciencia hasta conseguir acabados que sorprenden por su realismo. Sus lanchas, de unos 47 centímetros de largo, alcanzan los 600 pesos y, aunque no están fabricadas con fibra de vidrio, reproducen con fidelidad las embarcaciones que durante décadas han formado parte del paisaje de la costa tamaulipeca.

Su taller también da vida a barcos camaroneros, barcos de altura, mariposas decorativas y servilleteros. Además, acepta pedidos personalizados, donde cada cliente puede elegir colores, nombres o dedicatorias para convertir la pieza en un recuerdo irrepetible.

En una región donde el mar ha marcado la economía, la cultura y la identidad de generaciones enteras, las creaciones de Tomás parecen navegar entre la memoria y la nostalgia. No son simples objetos decorativos: evocan las embarcaciones que salen al amanecer, el trabajo de los pescadores y el ir y venir de los puertos que dieron forma a la historia de Tampico y Ciudad Madero.

«Gracias a Dios me ha ido bien», comenta con la serenidad de quien ha aprendido que el trabajo constante también puede abrir camino.

Cada semana, o cada diez días, vuelve a Tampico con nuevas piezas. También recibe pedidos por teléfono y WhatsApp, mientras su clientela crece gracias a las recomendaciones de quienes descubren que detrás de cada lancha hay muchas horas de trabajo y una historia hecha a mano.

Quienes deseen conocer su trabajo pueden encontrarlo en Facebook como «Tomás Planchitas» o comunicarse al 833 186 1918, donde atiende pedidos personalizados.

En tiempos en que la producción en serie ocupa los escaparates, Tomás Flores Alonso sigue apostando por el valor de lo irrepetible. Mientras sus manos ensamblan madera, pintura y paciencia, también mantienen a flote un oficio que resiste al paso del tiempo. Porque cada una de sus embarcaciones lleva algo más que pintura y barniz: lleva el pulso de un puerto que, incluso en miniatura, nunca deja de navegar.