La autoridad sanitaria señala que la venta del molusco puede realizarse si se conserva adecuadamente; especialistas advierten que la seguridad también depende de su origen, la zona de extracción y las condiciones de transporte.
Rufino Aguilera
Ciudad Madero, Tamaulipas.— La venta y el consumo de ostión no están prohibidos en la zona sur de Tamaulipas, pero su comercialización debe cumplir con condiciones sanitarias que permitan conservar el producto de manera segura, principalmente mediante una adecuada cadena de frío, informó la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS).
El coordinador regional de la dependencia en Tampico y Ciudad Madero, Nicolás Berumen Ávalos, explicó que el riesgo sanitario aumenta cuando los productos del mar permanecen expuestos al sol o sin refrigeración durante periodos prolongados, debido a que pueden deteriorarse y provocar enfermedades o intoxicaciones alimentarias.
El funcionario sostuvo que el ostión es uno de los mariscos frescos que se comercializan en el país, aunque insistió en que debe mantenerse en condiciones adecuadas desde su extracción hasta su venta al consumidor.
Sin embargo, la seguridad del ostión no depende únicamente de que se mantenga frío. Al tratarse de un molusco bivalvo, puede concentrar microorganismos, contaminantes o toxinas presentes en el agua donde fue extraído. Por ello, además de la refrigeración, resulta fundamental conocer su procedencia, verificar que provenga de zonas autorizadas y asegurar que cuente con trazabilidad durante su traslado y comercialización.

Durante la temporada vacacional de verano, COEPRIS informó que mantiene vigilancia junto con autoridades de los tres niveles de gobierno para prevenir riesgos a la salud de residentes y visitantes.
Berumen Ávalos recordó que durante el periodo vacacional de Semana Santa, cuando la zona sur recibió a más de un millón de turistas, no se reportaron casos de intoxicación alimentaria relacionados con el consumo de mariscos.
La autoridad recomendó adquirir ostiones y otros productos del mar en establecimientos formales, al considerar que cuentan con sistemas de refrigeración y medidas sanitarias para conservar los alimentos. No obstante, la formalidad del establecimiento no sustituye la obligación de verificar el origen del producto, sus condiciones de almacenamiento y la higiene durante su manipulación.
En puntos de venta informales, como las escolleras, el riesgo aumenta cuando no existen elementos visibles para acreditar la cadena de frío. El funcionario señaló que los vendedores podrían comercializar ostiones si cuentan con refrigeración suficiente, hieleras adecuadas y mecanismos para comprobar la temperatura de conservación.
El reto para COEPRIS será reforzar la vigilancia y transparentar los resultados de sus operativos: número de inspecciones, productos asegurados, sanciones aplicadas y puntos de venta detectados sin condiciones sanitarias. Esa información permitiría a la población distinguir entre una recomendación preventiva y una supervisión efectiva frente a los riesgos asociados al consumo de mariscos.


