La inflación en México continuó desacelerándose durante la primera quincena de junio de 2026 y se ubicó en 3.55% a tasa anual, su nivel más bajo en varios meses y dentro del rango objetivo establecido por el Banco de México (3% ± 1 punto porcentual), de acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una disminución de 0.11% respecto a la quincena anterior, resultado impulsado principalmente por la caída en los precios de frutas y verduras, así como por menores costos en algunos productos agropecuarios.
Sin embargo, detrás de la aparente mejoría inflacionaria persisten focos de presión en la economía familiar. La inflación subyacente —considerada el indicador más relevante para medir la tendencia de largo plazo de los precios— aumentó 0.19% en términos quincenales y se ubicó en 4.12% anual. Este comportamiento refleja incrementos continuos en mercancías, alimentos procesados y servicios.
Entre los rubros que mantienen presiones destacan los servicios, cuya inflación anual alcanzó 4.57%, mientras que los alimentos, bebidas y tabaco registraron un aumento anual de 5.13%, niveles superiores a la inflación general.
En contraste, el componente no subyacente mostró una disminución de 1.14% quincenal y una inflación anual de apenas 1.61%, favorecido por una reducción de 5.24% en los precios de frutas y verduras y una baja de 2.65% en los productos agropecuarios.
Analistas consideran que la desaceleración inflacionaria fortalece las expectativas de que el Banco de México mantenga una postura menos restrictiva en los próximos meses. No obstante, advierten que el comportamiento de los servicios y de algunos alimentos continúa representando un riesgo para la estabilidad de precios.
El dato también confirma una tendencia descendente observada desde marzo, cuando la inflación había superado 4.6%, lo que refleja una moderación gradual de las presiones inflacionarias, aunque aún lejos de consolidar una convergencia sostenida hacia la meta puntual de 3%.
La evolución de los precios durante el segundo semestre será clave para determinar el ritmo de los ajustes en la política monetaria y el impacto real sobre el poder adquisitivo de los hogares mexicanos, particularmente aquellos con menores ingresos, donde los gastos en alimentos y servicios básicos representan la mayor parte del presupuesto familiar.

