Por Lidia Rita Bonilla Delgado
Derechohabientes del IMSS denunciaron las dificultades que enfrentan para obtener recetas de medicamentos controlados, un trámite que se ha convertido en un auténtico calvario debido a la concentración de este servicio en el Hospital Regional No 6
De acuerdo con testimonios de pacientes, los médicos familiares adscritos a clínicas satélite tienen restricciones para expedir este tipo de recetas, obligando a los usuarios a trasladarse hasta el hospital regional únicamente para entregar su receta anterior y solicitar una nueva prescripción.
La medida ha provocado la saturación de áreas destinadas a este servicio. Desde temprana hora, decenas de personas enfermas deben permanecer en espacios reducidos durante varias horas para realizar un trámite administrativo que no implica una valoración médica, sino únicamente la renovación de una receta previamente autorizada,
Usuarios reportan tiempos de espera de hasta cinco horas para ser atendidos. La situación resulta especialmente complicada para adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y pacientes que requieren tratamientos permanentes, quienes deben invertir cada mes, tiempo, dinero y esfuerzo físico para cumplir con un procedimiento que podría realizarse en sus unidades médicas de origen.
A las largas filas se suma otro problema: el desabasto de medicamentos. Tras concluir el trámite, numerosos pacientes descubren que el medicamento prescrito no se encuentra disponible en farmacia, por lo que deben regresar días después para verificar si ya fue surtido. Esta situación genera interrupciones en los tratamientos y aumenta la incertidumbre entre quienes dependen de estos fármacos para mantener controladas sus enfermedades.
La problemática exhibe fallas de organización institucional que trasladan las consecuencias directamente a los pacientes. La centralización de la expedición de recetas, lejos de agilizar la atención, ha concentrado la demanda en un solo punto, saturando los servicios y obligando a los derechohabientes a enfrentar largas jornadas de espera para obtener un documento indispensable para continuar sus tratamientos.
Mientras el instituto promueve principios de calidad y trato digno, los usuarios cuestionan un modelo que los obliga a recorrer largas distancias, soportar horas de espera y enfrentar el riesgo permanente de no encontrar disponible el medicamento que necesitan para preservar su salud.




