Mientras Reynosa enfrenta problemas de inseguridad
Mientras Reynosa enfrenta problemas de inseguridad, calles destruidas, drenajes colapsados y servicios públicos rebasados, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso de Tamaulipas, , continúa recorriendo colonias con una agenda cargada de apoyos sociales, convivencias y actividades comunitarias que, aunque generan simpatía entre vecinos, también levantan cuestionamientos sobre el verdadero papel de un legislador estatal.
La narrativa oficial presume entregas de sillas de ruedas, topes viales, apoyos escolares, desmonte de calles y hasta funciones de cine para niños a través del programa “HP Cinemas”. Todo acompañado de fotografías, recorridos y contacto directo con ciudadanos. El mensaje es claro: mostrar a un diputado cercano, presente y activo en territorio.
Sin embargo, detrás de esa estrategia de proximidad también aparece una práctica muy conocida en la política mexicana: la construcción permanente de imagen pública desde el asistencialismo.
Porque más allá de las sonrisas, los aplausos y las entregas simbólicas, queda la duda de fondo: ¿dónde termina la gestión social y dónde empieza la promoción política personalizada?


Más territorio… ¿y menos trabajo legislativo?
Aunque Prieto Herrera encabeza el órgano político más importante del Congreso estatal, el comunicado evita hablar de iniciativas relevantes, debates legislativos, resultados parlamentarios o propuestas concretas para atender los problemas estructurales de Reynosa y Tamaulipas.
En cambio, la agenda pública gira alrededor de actividades comunitarias que tradicionalmente suelen utilizarse para fortalecer posicionamiento político rumbo a futuros escenarios electorales.
La constante repetición de frases como “atendiendo en territorio”, “cercanía ciudadana” y “cumpliendo fuera del recinto legislativo” no parece casualidad. Más bien forma parte de una narrativa cuidadosamente diseñada para mantener presencia mediática y contacto permanente con las colonias.
Y aunque muchas familias agradecen los apoyos, también resulta evidente que necesidades básicas como pavimentación, movilidad o accesibilidad no deberían depender de la visita de un político para ser atendidas.
El viejo modelo del político gestor
La entrega de un tope vial en la colonia Longoria refleja justamente esa lógica. Una demanda vecinal que corresponde al ámbito municipal termina siendo capitalizada políticamente por un diputado estatal. Lo mismo ocurre con el acondicionamiento de calles o los apoyos escolares.
En el fondo, el mensaje que se transmite es preocupante: que los ciudadanos necesitan tocar la puerta de un político para resolver problemas que deberían atender las instituciones públicas de manera regular y transparente.
Además, en ningún momento se explica de dónde provienen los recursos utilizados para estas actividades, bajo qué reglas operan los apoyos o cuáles son los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.


Cine, niños y construcción de imagen
La segunda parte del comunicado se enfoca en los festejos del Día del Niño, donde Humberto Prieto y su esposa encabezaron convivencias y funciones de cine en escuelas y colonias populares.
Sin duda, son actividades que generan alegría entre menores y familias. El problema aparece cuando estos eventos también funcionan como plataformas de posicionamiento político y promoción personal disfrazadas de cercanía social.
El propio nombre del programa, “HP Cinemas”, convierte la actividad comunitaria en una extensión de la marca política del legislador.
Mientras tanto, Reynosa sigue esperando soluciones de fondo a temas mucho más complejos que no se resuelven con fotografías, funciones de cine o recorridos de fin de semana.
Porque una cosa es recorrer colonias y otra muy distinta transformar la realidad de una ciudad golpeada por años de abandono, violencia y rezago urbano.



