• 10 de marzo de 2026 5:05 pm
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Palenque: el equinoccio como encuentro con la cosmovisión maya y los ciclos de vida

PorREALIDADESMX

Mar 10, 2026

Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón. – En el norte de Chiapas, rodeada por la selva alta y el sonido constante del agua y las aves, la Zona Arqueológica de Palenque se consolida como uno de los destinos más significativos del Mundo Maya. Más allá de su valor histórico y arquitectónico, este sitio se ha posicionado en los últimos años como un producto turístico vinculado a la renovación espiritual, los ciclos de vida y la cosmovisión maya.

A diferencia de lo que ocurre en Chichén Itzá, donde durante el equinoccio de primavera se observa el fenómeno solar conocido como la “serpiente de luz” en el Castillo de Kukulkán, en Palenque no existe evidencia arqueoastronómica que confirme una alineación específica con el equinoccio. No se ha documentado un efecto visual provocado por la posición del sol en estas fechas.

Sin embargo, esto no resta relevancia al sitio. Por el contrario, las inscripciones jeroglíficas y la complejidad de su traza urbana revelan que Palenque fue un importante centro de observación astronómica y calendárica. Sus gobernantes, entre ellos el célebre K’inich Janaab’ Pakal, utilizaron el conocimiento de los ciclos solares, lunares y planetarios para legitimar su poder político y reforzar la dimensión sagrada del linaje real.

La arquitectura y la escritura convergen aquí como una expresión tangible del entendimiento maya del tiempo como un ciclo continuo de muerte y renacimiento.

El Templo de las Inscripciones, que resguarda la tumba de Pakal, es uno de los máximos símbolos de esta visión. Más que un edificio monumental, representa la transición entre planos: el mundo terrenal, el inframundo y el ámbito celeste. Durante el equinoccio, este espacio adquiere un significado especial para visitantes que buscan una experiencia introspectiva, asociando el equilibrio entre día y noche con el equilibrio interior.

Cada año, entre el 20 y el 23 de marzo, algunos grupos culturales, organizan actividades culturales y recorridos especiales en la zona arqueológica. Sin necesidad de un espectáculo solar, Palenque ofrece algo distinto: la posibilidad de contemplar la primavera como un momento de renovación personal, en diálogo con la naturaleza y con una de las civilizaciones más sofisticadas de Mesoamérica.

Su belleza arquitectónica —reflejada en la armonía de sus templos, plazas y palacios— se integra con el entorno selvático, creando un paisaje donde historia y naturaleza conviven sin rupturas. Este equilibrio convierte a Palenque en un escenario propicio para comprender la cosmovisión maya, en la que el tiempo no es lineal, sino cíclico; en la que cada final es también un comienzo.

Así, el equinoccio en Palenque no depende de un fenómeno visual concreto, sino de una reinterpretación cultural contemporánea que retoma la riqueza simbólica del sitio. El inicio de la primavera se vive como un acto de conexión con la energía solar, con la tierra y con la memoria histórica.

Palenque se reafirma entonces no solo como un destino arqueológico de relevancia internacional, sino como un espacio para reflexionar sobre los ciclos de vida y la permanencia de la herencia maya en el presente que no puedes dejar de visitar y vivir las experiencias espirituales de un espacio único.