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Mujeres que rompen el silencio: ecos de Sor Juana en un país que aún limita su voz

PorREALIDADESMX

Dic 11, 2025

Ciudad de México.— Con los versos de Sor Juana —“Consumir vanidades de la vida y no consumir la vida en vanidades”— como punto de arranque, la Universidad del Claustro de Sor Juana reunió a seis autoras del libro Mujeres que rompieron el techo de cristal, una obra que entrelaza historias de resistencia, miedo, desigualdad y rebeldía.

La rectora Carmen López Portillo recordó el episodio en que la Décima Musa fue obligada a firmar un documento de autonegación. “A Sor Juana le arrebataron la palabra como hoy se intenta arrebatársela a millones de mujeres mediante la pobreza, la violencia y la desigualdad”, advirtió.

Aunque México ha tenido avances normativos, tres de cada diez mujeres viven en pobreza, las tareas de cuidad os siguen recayendo mayoritariamente en ellas y la brecha salarial permanece casi intacta. El acto en el Claustro puso en evidencia que el “techo de cristal” no es metáfora literaria: sigue operando en universidades, gobiernos, medios y empresas.

Voces que no aceptaron su destino

Las autoras Vera Moreno, Patricia Olamendi, Mercedes Civarolo, Nora Frías, Verónica Adrián Palma y Sylvia Sánchez Alcántara compartieron pasajes de vida atravesados por el miedo, la precariedad, los estereotipos y el mandato patriarcal.

Vera Moreno, desde España, narró cómo convirtió el miedo en una herramienta: “Caminarás conmigo, pero no marcarás mis límites”. Su capítulo aborda el edadismo que expulsa a mujeres maduras del mercado laboral.

Patricia Olamendi relató cómo la discriminación marcó su impulso por cambiar leyes y exigir cumplimiento efectivo: “Ninguna niña debe vivir bajo el destino impuesto por otros”.

Mercedes Civarolo diferenció entre techos “externos” e “internos”: sin trabajarnos por dentro, dijo, “no podremos derribar los de afuera”.

Nora Frías, con trayectoria en seguridad pública, recordó su camino desde estudiar medicina contra la voluntad paterna hasta romper espacios históricamente masculinos.

Verónica Adrián Palma habló de los duelos como motor de servicio.

Sylvia Sánchez Alcántara defendió la pasión como fuerza transformadora en la comunicación y la ruptura de estereotipos.

Aunque la autora mexicana María Luisa Flores del Valle no asistió por compromisos de viaje, envió un mensaje en el que definió al libro como “cimientos de un edificio que verán nuestras hijas y nietas”.

Un relevo generacional que reclama justicia

El momento más emotivo ocurrió cuando mujeres jóvenes agradecieron a las autoras por “picar la piedra sin cincel”. “Ustedes no solo rompieron sus techos, rompieron muchos de los nuestros”, dijo una de ellas.

El encuentro cerró con una advertencia: mientras persista la desigualdad estructural que limita la vida de las mujeres —la violencia feminicida, la precariedad, el castigo laboral por maternidad, los cuidados no remunerados— el techo de cristal no es un concepto superado, sino un recordatorio del trabajo pendiente del Estado y de la sociedad.